El voto en Irak deja un parlamento fracturado
La comisión electoral iraquí confirmó que la lista del primer ministro Mohammed Shia al-Sudani obtuvo la mayor cantidad de votos pero quedó muy lejos de una mayoría, dejando el parlamento de trescientos veintinueve escaños fragmentado y con la formación de gobierno aún incierta. El bloque de Sudani ganó cuarenta y seis escaños, con resultados sólidos en provincias del sur y en Bagdad, pero ningún partido puede gobernar en solitario, por lo que se prevén largas negociaciones para formar coalición.
Bloques chiíes rivales —incluidos seguidores del clérigo Muqtada al-Sadr y partidarios del ex primer ministro Nouri al-Maliki— lograron avances pero solo alcanzaron cifras modestas. Las fuerzas suníes y kurdas permanecieron divididas en múltiples listas regionales, dispersando influencia y complicando el cálculo para cualquier alianza gobernante. Analistas advierten que las negociaciones serán difíciles debido a agendas enfrentadas, disputas sobre ministerios clave y presiones de facciones armadas o vinculadas a Irán. Los partidos kurdos exigirán firmes garantías sobre presupuesto y reparto de ingresos petroleros, un punto de fricción recurrente.
Observadores internacionales consideraron la votación mayormente tranquila y técnicamente adecuada, aunque varios partidos anunciaron apelaciones por supuestas irregularidades. La participación, de poco más del cincuenta y seis por ciento, superó algunos comicios recientes pero aún refleja frustración pública ante el estancamiento político, servicios deficientes y dificultades económicas. Esa combinación de participación y descontento influirá en las negociaciones, mientras los partidos intentan mostrarse receptivos sin ceder demandas centrales.
Sudani presentó el resultado como un respaldo a su plataforma —centrada en mejorar los servicios públicos, combatir la corrupción y mantener relativa estabilidad—, pero convertir una pluralidad en un gobierno requerirá compromisos entre líneas sectarias y regionales. Las carteras clave, especialmente interior, defensa y los ministerios económicos con ingresos propios, serán objeto de disputa debido a su peso en seguridad y patronazgo.
El calendario es incierto: negociaciones poselectorales anteriores han durado meses y funcionarios advierten que podría repetirse. A corto plazo, los líderes partidarios iniciarán consultas intensas para formar un bloque mayoritario y acordar repartos de poder; luego el parlamento deberá elegir un presidente de la cámara y nominar a un candidato a primer ministro capaz de reunir apoyos. Actores externos, incluidos poderes regionales con vínculos a facciones iraquíes, también podrían influir en el proceso.



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