Sudaneses huyen hacia el campamento de Tawila
Miles de sudaneses desplazados han llegado a un sitio de refugiados de la ONU cerca de Tawila tras huir de la ciudad de al-Fashir, registrándose con ACNUR antes de levantar refugios improvisados. Muchos afirman que escaparon después de la caída de al-Fashir en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido, denunciando bombardeos, ejecuciones, saqueos y desplazamientos forzados. Trabajadores humanitarios informan que numerosos recién llegados llegan en estado crítico: niños con desnutrición severa y familias enteras con signos de deshidratación, agotamiento y traumas. Una evaluación previa en Tawila mostró que solo alrededor del 10% de los residentes tenía acceso fiable a agua y aún menos contaban con letrinas funcionales, dejando los servicios completamente desbordados. Organizaciones humanitarias advierten que la falta de refugio, agua potable, alimentos, saneamiento y atención médica empeora a medida que la población del campamento aumenta.
ACNUR alerta de que la situación se está convirtiendo en una catástrofe de protección: quienes permanecen en al-Fashir o siguen huyendo temen quedar atrapados sin rutas seguras para recibir ayuda o escapar. El conflicto entre el ejército sudanés y las RSF, iniciado en abril de 2023, ha generado lo que la ONU describe como la mayor crisis humanitaria del mundo en un contexto de presupuestos globales cada vez más reducidos. Para mediados de octubre, unos 12,5 millones de sudaneses estaban desplazados dentro y fuera del país, y unas 140.000 personas más fueron expulsadas de sus hogares tras ataques recientes de las RSF en al-Fashir y en localidades de Kordofán.
En Tawila, que ya alberga a cientos de miles de desplazados, la llegada masiva agrava las carencias crónicas y dificulta la entrega de ayuda. Los equipos médicos describen niños tan desnutridos que su supervivencia es incierta incluso con tratamiento, mientras muchos adultos sufren deshidratación aguda y estrés traumático. Las condiciones de saneamiento son insuficientes, aumentando el riesgo de enfermedades, y la falta de refugios deja a las familias expuestas a condiciones extremas. Las agencias humanitarias insisten en que se necesitan con urgencia financiación adicional, más suministros médicos y acceso humanitario sin restricciones para evitar un deterioro aún mayor.
La situación refleja las graves consecuencias humanitarias del avance de las líneas de combate y la toma de ciudades: a medida que urbes como al-Fashir caen en manos de grupos armados, los civiles sufren violencia, hambre y desplazamientos forzosos. Las organizaciones de ayuda piden atención internacional, corredores humanitarios seguros y rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos y del derecho internacional para proteger a la población y permitir asistencia vital en una crisis cada vez más grave.



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