Palestinos inician gran limpieza en Gaza
Los palestinos, con apoyo de organizaciones locales y agencias de la ONU, han puesto en marcha una amplia campaña de limpieza y recuperación temprana en la Ciudad de Gaza para retirar los enormes volúmenes de escombros dejados por dos años de conflicto y marcar el inicio de la reconstrucción. Los organizadores calculan unos 60 millones de toneladas de restos procedentes de viviendas destruidas, instalaciones públicas e infraestructura. Decenas de voluntarios, empleados de la ONU y residentes participaron en una ceremonia en el centro urbano, utilizando palas y maquinaria pesada para despejar calles mientras camiones retiraban material; en algunos espacios abiertos se plantaron árboles jóvenes como gesto simbólico de renovación.
La iniciativa, denominada “Vamos a Reconstruir” y respaldada por el PNUD y otras agencias, se centra en tareas inmediatas y concretas —abrir pasos, retirar restos de edificios colapsados y recuperar áreas públicas— para devolver cierta normalidad a las familias que regresan del desplazamiento y preparar el terreno para la reconstrucción más amplia. Los organizadores resaltaron la importancia cívica y psicológica de la participación comunitaria, señalando que muchos voluntarios habían regresado recientemente de refugios. ONG locales afirmaron que la campaña busca reactivar la cohesión social y la dignidad, mostrando que la recuperación comunitaria puede comenzar incluso en medio de una devastación masiva.
La limpieza se desarrolla en un contexto político y de seguridad frágil tras un alto el fuego mediado por Estados Unidos que detuvo dos años de guerra desencadenada por los ataques de octubre de 2023. Bajo el plan por fases, las fuerzas israelíes mantienen el control de amplias zonas, incluidas áreas agrícolas y urbanas, mientras que la siguiente etapa prevé una retirada adicional de Israel, la creación de una autoridad transicional, el despliegue de una fuerza multinacional, el desarme de Hamás y el inicio de la reconstrucción, medidas aún sin plazos ni mecanismos claros. Hamás rechaza desarmarse, Israel se opone a un papel de la Autoridad Palestina y la composición y mandato de la fuerza multinacional siguen sin resolverse.
El financiamiento y la gobernanza de la reconstrucción a gran escala también permanecen inciertos. Estados del Golfo Pérsico y otros posibles donantes han condicionado su apoyo a un papel claro de la Autoridad Palestina y a avances hacia la estatalidad —condiciones rechazadas por Israel—, generando dudas sobre quién financiará la reconstrucción en zonas bajo control israelí. Los costos estimados rondan los $70 mil millones, y agencias de la ONU advierten que se necesitarán decenas de miles de millones y una coordinación internacional sostenida para la recuperación a largo plazo. El acceso seguro y condiciones estables son vistos como requisitos esenciales para los proyectos mayores.



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