El presidente de Bolivia reorganiza instituciones clave


El nuevo presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha actuado con rapidez para reestructurar instituciones estatales clave, juramentando a un renovado directorio del Banco Central de Bolivia y nombrando a nuevos jefes militares en los primeros días de su administración. Los cambios llegan después de que Paz calificara el aparato estatal heredado como un “pantano” de corrupción y mala gestión, comprometiéndose a romper con el régimen anterior.

En la ceremonia en La Paz, Paz subrayó que su gobierno debe “drenar” el viejo sistema y recuperar la confianza en las instituciones públicas. Señaló años de intervención estatal, subsidios excesivos y falta de disciplina fiscal como causas de la grave crisis económica e institucional actual. Para marcar esta nueva etapa, aprobó nombramientos en el banco central y reemplazó a altos mandos militares, una medida vista como parte de un esfuerzo más amplio por fortalecer la independencia institucional y el control civil sobre la defensa.

La sacudida en el banco central se produce en medio de la peor crisis económica del país en décadas, con inflación al alza, reservas internacionales en caída y presión sobre la moneda. A los nuevos directores se les pidió priorizar la restauración de la credibilidad del banco, reabrir líneas de financiamiento internacional y reconstruir marcos de gobernanza. Analistas interpretan estos nombramientos como una señal hacia los mercados y prestamistas de que el gobierno planea adoptar políticas económicas más ortodoxas.

En el ámbito de defensa, la designación de nuevos jefes militares fue presentada por Paz como necesaria para proteger la soberanía nacional y asegurar que las fuerzas armadas operen bajo una supervisión transparente y no como herramientas políticas. Aludió a preocupaciones pasadas sobre la politización militar y afirmó que la nueva cúpula debe reflejar una ética distinta. El reajuste también se inscribe en la promesa presidencial de reencauzar la relación de Bolivia con socios internacionales y reforzar la cooperación regional en seguridad.

Observadores señalan que, aunque la retórica del presidente es enérgica, la verdadera prueba será la rapidez con que su administración implemente reformas, estabilice la economía y logre avances visibles en reducción de la corrupción y el deterioro institucional. Con su partido en minoría en el Congreso, ejecutar estos cambios requerirá alianzas y negociación con la oposición. Aun así, los nombramientos iniciales marcan un intento claro de Paz por establecer un nuevo tono en la gobernanza y la renovación institucional del país.

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