El supertifón Fung-Wong devasta Luzón
El supertifón Fung-Wong dejó al menos 27 muertos y dos desaparecidos tras arrasar el norte de Luzón, donde decenas de localidades siguen bajo el agua y los equipos de rescate luchan por llegar a comunidades aisladas. Las autoridades informaron que más de 3,59 millones de personas han sido afectadas y más de 40.000 viviendas dañadas desde que el ciclón, de categoría 5, tocó tierra en la provincia de Aurora. Se registraron 578 incidentes de inundación, cortes de energía en casi 500 ciudades y pueblos, fallos de comunicación en 121 áreas y problemas de suministro de agua en 29 municipios, complicando las operaciones de emergencia.
Los gobiernos locales y los equipos de ayuda reparten alimentos en centros de evacuación y a familias que siguen atrapadas sin poder regresar a sus hogares. En muchos pueblos, las casas permanecen sumergidas hasta los tejados varios días después del paso del tifón; los residentes se desplazan en botes para revisar sus propiedades y recuperar pertenencias. Otros permanecen en los pisos superiores o en los techos de viviendas de dos plantas, esperando que el agua retroceda para iniciar la limpieza y la recuperación.
Autoridades y vecinos advierten que los esfuerzos se ven obstaculizados por la sucesión de tormentas que ha golpeado al país. Antes de Fung-Wong, el tifón Kalmaegi ya había devastado el centro del archipiélago, dejando cientos de muertos y desaparecidos, lo que ha agotado la capacidad de respuesta y ralentizado la reconstrucción. Líderes locales describen la situación como un golpe continuo a la resiliencia de las comunidades.
Los daños en infraestructuras son extensos: 668 escuelas, hospitales y edificios públicos resultaron afectados, junto con 625 carreteras y 78 puentes. Las carreteras costeras de Aurora sufrieron grandes destrozos; un sobrevuelo sobre Dipaculao mostró tramos colapsados que han dejado aisladas varias localidades. Equipos pesados trabajan para reabrir rutas críticas y restablecer la conectividad.
Más de 1.000 ciudades y municipios suspendieron clases y cientos paralizaron actividades laborales. Los refugios están al límite de su capacidad y miles de personas permanecen desplazadas o aisladas mientras las inundaciones y los caminos bloqueados retrasan la llegada de ayuda. Las autoridades advierten que el terreno saturado incrementa el riesgo de deslizamientos y retrasa el drenaje, por lo que la recuperación podría tardar días o semanas.



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